corazon

Don Atahualpa Yupanqui relata en esta frase poética la esencia del aprendizaje efectivo: no sólo tiene que “entrar en la cabeza” sino instalarse “en el corazón”.

Es decir que no le alcanza lo eminentemente mental, sino que tiene que atarse a las emociones, al sentir.

¿Se tiene esto en cuenta cuando se intenta enseñar a otros? ¿Se registran los aspectos emotivos de cada aprendizaje que se emprende?

¿Se trabaja el esfuerzo de aprender desde la coherencia que involucra la emocionalidad?

Pues si no, al decir de Don Ata, lo que entra quedará corto y se irá pronto.

Reconocer lo que se siente, emocionarse ante los estímulos, dar importancia a lo que se está experimentando desde lo emocional, es anudar las percepciones, los pensamientos y los conocimientos de manera más cabal y segura.

Es anclarlos a la propia vivencia.

Es hacerlos propios.

Y en esa apropiación radica la posibilidad de usarlos como herramientas.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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