“Me he dado cuenta que no puedo hacer todo, así que fabulosamente, elegiré hacer lo que puedo”. Clinton Kelly, asesor de imagen y periodista estadounidense.

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Reconocer, como lo hace Clinton Kelly , que no se puede hacer todo, es una invitación clara a organizarse, a establecer prioridades , a elegir qué hacer.

Para eso, se hace necesario soltar la creencia de que solo uno puede hacer las cosas bien, y habilitar a otros para que las hagan .

Cambiar el foco en el modo e instalarlo en el resultado, evitar el microcontrol y comunicar claramente lo que se quiere ,  facilitará delegar, y  hará que los que colaboran se sientan mejor. 

Comprender que al no poder hacer todo debe seleccionarse qué hacer también ayudará a concretar los espacios de acción, a abarcar lo importante y gestionar de manera adecuada las urgencias. Analizar cuanto de lo que irrumpe puede incluirse en un plan, incorporarse en la tarea cotidiana , o tercerizarse facilitará disminuir las interrupciones, bajar el estrés y tener más tiempo.

Elegir es otro de los ineludibles. Las elecciones personales irán decantando lo que si se decide hacer. Compromisos que no convocan sino que son motorizados por otros, haceres que han perdido su interés o necesariedad, actividades a las que hay que dar importancia. 

El camino pasa, tal vez, por salir de la queja, del repetirse “no me alcanza el tiempo” , del justificar que se hace mal por hacer mucho, y comenzar a pensar lo que se hace y a hacer lo que se elige.

Aún dentro de la obligación y de la necesidad, es posible elegir para hacer mejor y disfrutar lo que se hace.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Que el nuestro es un camino de ida. Que un viejo sentimiento vuelve con significados nuevos. Y está muy bien que así sea”. Héctor M. Guyot, periodista argentino, en la nota de La Nación, ” La quimera de volver a un sentimiento”.

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En este fragmento final de la nota “La quimera de volver a un sentimiento” publicada en La Nación, Héctor M. Guyot habla de la forma de visitar sentimientos pasados.

Los recuerdos, las añoranzas, la nostalgia, el recuperar historias, traen consigo sentimientos, emociones, y hasta conjuran estados de ánimo. Revivirlos de igual modo no sólo es poco saludable, ya que lleva al resentir y a la estereotipia de reacciones, sino poco útil.

Sería como querer caminar senderos que ya no están, convocar relaciones que han mutado, forzar cambios que son irrealizables.

Darle, en canbio,  a cada sentimiento significados nuevos, contenidos en las vivencias actuales, será vivirlos desde las posibilidades y el protagonismo.

Relacionar las historias pasadas con el que se está siendo hoy es abrir oportunidades al hacer, conectarlas con el crecimiento, facilitar la expresión de su desarrollo.

Implica soltar lo inaccesible y articular lo conservable con una melodía que hoy se elige para bailar.

Capitalizar los recursos que se sostienen, reconocer los caminos recorridos y celebrar lo vivido con la libertad que da el hoy.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Ten menos curiosidad por la gente y más curiosidad por las ideas” . Frase de Marie Curie, física, matemática y química polaca, nacionalizada francesa, primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades, Física y Química, y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París. (1867-1964)

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Marie Curie, pionera en una variedad de variedad de campos científicos , académicos y sociales, debe haber sentido muchas veces la curiosidad de las personas sobre sí.

Es por eso que esta declaración tan suya,  instala una excelente posibilidad para la interacción, el encuentro, el trabajo con los demás, el desarrollo de proyectos compartidos.

Cuando se puede dejar de mirar lo personal, soltar la vida de los otros, dejarlos ser quienes son , y centrarse en la tarea a compartir, en el pensamiento que expresan , en las ideas que comparten, es posible entrar en un terreno más neutro, continente de mayores oportunidades, facilitador de crecimientos.

Los chismes, los juicios sobre la vida de los demás, las críticas sobre las decisiones ajenas, nublan la percepción de sus valores, de lo que hacen bien, y aunque no tengan poder sobre el actuar de los demás, se requiere un trabajo intenso y una dosis de autoestima alta para poder dejarlos pasar con facilidad.

Si se habilita a los demas para ser ellos mismos, se dejan las vidas privadas en el ámbito que les corresponde, se entiende que hay espacios de construcción conjunta enriquecedores y posibilitantes en el área de lo público, de lo auténticamente compartible.

Enfocar la propia curiosidad en el pensar, el hacer, el construir, buscar hechos como base para las opiniones y soltar las palabras vanas que pueden herir, será facilitar encuentros auténticos y mutuos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

“Es la emoción del aprendizaje la que separa a la juventud de la vejez. Mientras usted está aprendiendo, no tiene edad”. Rosalyn S. Yalow. médica estadounidense, galardonada con el Premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1977. (1921-2011)

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Así como dice Rosalyn S. Yalow , cuando se aprende no se tiene edad y tampoco cuando  se hacen otras cosas que despiertan el entusiasmo, la capacidad de asombro y el desafío personal.

Conectarse con las posibilidades que ofrecen estas acciones es nutrir la coherencia formada por el intelecto, las emociones y el cuerpo. 

Crear, conocer, descubrir, aprender, son procesos que involucran a la persona en su estar siendo y la relacionan con sus aptitudes, actitudes y habilidades.

Esto se da de forma natural  cuando se participa activa y protagónicamente de ellos y  se repiensan antiguos modelos y formas, se cambian las prácticas interpretativas y se desafía el sistema de creencias y la forma de habitar el mundo. 

El aprendizaje cumple su razón de ser cuando es transformador, generador de nuevas miradas, habilitador de nuevos procederes.

Circunscribirlo a edades, a lugares, a formas es quitarle su inmenso poder, y también perderse la oportunidad que representa para todos.

Conectarse con la emoción de aprender es vivirlo desde el disfrute.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Las lágrimas más amargas derramadas sobre nuestras tumbas son por las palabras nunca dichas y las obras inacabadas.” Harriet Beecher Stowe, escritora estadounidense abolicionista y autora de “La cabaña del tío Tom” (1811-1896)

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Con la crudeza poética que caracterizó su revolucionaria obra, Harriet Beecher Stowe habla en esta frase de la necesidad de decir y hacer oportunamente.

Se suelen postergar las conversaciones que incomodan, que pueden causar conflictos, que hacen temer el rechazo, que se cree pueden causar problemas. En su lugar se calla,  se buscan subterfugios, se opta por dar poder a terceros para que intervengan , se evitan temas, planteos, pedidos, declaraciones.

Y así se pierden oportunidades valiosísimas de arreglar situaciones, de lograr acuerdos, de soltar rencores, de construir significados compartidos.

También se deja para más adelante la toma de decisiones, el accionar , el hacer. Se espera a tener todos los recursos, a contar con todas las garantías, a conseguir un socio, a tener espacio o tiempo.

Estas dilaciones hacen que no se logre, que no se materialicen las oportunidades, que se dilaten los cambios y se empantanen los procesos.

Y se quedan sin realización los sueños y planes, se mueren las relaciones encorsetadas en silencios, se disipan los caminos claros.

Decir y hacer no en el momento justo, sino en el momento que se tiene, es una cuestión de salud.

Y se logra no postergando.

¡Hasta la próxima!

Andrea

” El mayor problema es que no se sabe separar la observación de las situaciones, cosas o personas, de la evaluación de las mismas”. Dr. Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense, autor del libro “Comunicación No Violenta”.(1934-2015)

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La capacidad de evaluar es una interesantísima habilidad, que ayuda a sobrevivir, a elegir, a optimizar situaciones, a desarrollar procesos, a construir significados compartidos.

El problema, como dice el Dr. Marshall Rosenberg en su declaración, es cuando se evalúa antes de observar, se anteponen los juicios a los hechos, se pintan de color las situaciones antes de demarcar sus límites y formas.

Articular estos dos procesos, el de observación y el de evaluación y darles a cada uno su espacio y su oportunidad asegura encuentros mas respetuosos, abrir posibilidades a los otros de que aparezcan cómo son y conocer en la medida en que se necesita.

También, habilita trabajar sobre seguro, seguir los desarrollos desde la autoreparación, acompañar los crecimientos de manera adecuada y validante.

Cuando sólo se observa y no se evalúa, se evitan los protagonismos, se pierden oportunidades de análisis y se obturan posibilidades de cambio.

Sin embargo, si se evalúa antes de observar, se pierden de vista las percepciones, se da prioridad a los prejuicios, se etiqueta pero no se ve.

Abrirse a conocer y comprender antes de a saber si se está de acuerdo o se comparte es dar lugar a que la realidad impacte los sentidos, las emociones respondan  y se tengan primeras impresiones.

Una maravillosa manera de vehiculizar el asombro. Una respetuosa manera de caminar el mundo.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Todos tenemos capítulos que preferiríamos no tener publicados”. Frase extraída de “Downton Abbey”, serie dramática de la televisión británica.

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Esta frase de “Downton Abbey” es una hermosa manera de definir a los  temas de los que se prefiere no hablar.

Ya sean secretos, cuestiones incómodas o angustiantes, situaciones que se prefiere no recordar, toda persona tiene derecho a mantener ese capítulo sin darlo a conocer.

Aún cuando pudiera ser sano compartirlo, trabajarlo con ayuda, ponerlo a consideración de un profesional, en la mayoria de los casos, estas acciones son de decisión absolutamente personal.

Respetar lo que los otros no quieren contar es validar su derecho, acompañarlos en sus elecciones, darle la libertad que les corresponde de ser ellos mismos.

Sin embargo, muchas veces, en aras de hacer bien, pero también por arrogarse el poder de decirle al otro lo que tiene que hacer, se va más allá del límite que los demás expresan, no se escucha el pedido , se lo considera permeable o se da por aceptada la intromisión. 

Se puede ayudar, acompañar, guiar, enseñar, sin necesidad de saber todo lo que a los demás les pasa.

Haciendo preguntas específicas, enfocándose en lo que sí es importante conocer, soltando la necesidad de averiguar para abrirle posibilidades al comprender.

Dejando al prójimo la decisión de editar su propia historia.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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