“No es que soltar no me de miedo, ¡es que tengo que poder agarrar lo que viene!”. Viñeta de Fulana Who, @FulanaWho, dibujante, muralista, ilustradora argentina, compartida por Alejandra Andiarena en Facebook.

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Es que para agarrar lo que viene, para poder estar abierto y alerta a aprovechar oportunidades, hay que poder soltar, como dice Fulana Who en esta simpática viñeta, cerrar, hacer a un lado, aquello que concitaba la atención, ocupaba los pensamientos y el tiempo.

Es tan gráfico como sostener  el trapecio, todo lo que atrapa la percepción, involucra las acciones, y ocupa el tiempo disponible hace que resulte difícil poder conectarse con otras posibilidades.

Ya sea por necesidad, por interés, por responsabilidad, por elección, muchas veces se suele atarse tan fuerte a la propia dinámica , a conglomerados de actividades, obligaciones, compromisos, haceres, que resulta tan difícil disponer de tiempo como de atención para emprender otra cosa.

Podríamos equiparar estas situaciones en las que se está totalmente abstraido, con la zona de acción automática, la transparencia, ese “hacer de taquito” que no nos desafía porque es lo habitual, lo conocido. Nos movemos en esta llamada “zona de comodidad” como peces en el agua, no importa cuan positiva o negativa sea el agua en la que se nada.

Claro  que a veces aparece algo afuera de esa zona, algo que convoca, invita, ofrece algo diferente. Para poder atraparlo, para conectarse con eso nuevo, hay que saltar. 

Y saltar no implica solamente  soltar parte de lo anterior, modificar el rango perceptivo para poder ver lo diferente, sino también aceptar vivir la incertidumbre, la inestabilidad, el miedo, el no tenerlo todo claro.

Todo aprendizaje se construye a partir de estos saltos. 

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Hoy es siempre todavía” . Antonio Machado, poeta español de la generación del 98, del que Gerardo Diego dijera ” Hablaba en verso y vivía en poesía”. (1875-1939)

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Y este hoy que es todavía, en el decir poético de Antonio Machado, está lleno de posibilidades, abre opciones, habilita haceres.

Considerar el momento actual como en movimiento dinámico es transformarlo en un estar siendo, es darle movimiento, convertirlo en un proceso de construcción.

Implica instalar el poder de gestión, anclarlo al protagonismo, creer que se puede. Es alejarse de la comodidad, del ya está inmovilizante, del ya es tarde. 

Esto no quiere decir que no se terminen los procesos, ni que se desconozca la necesidad y oportunidad de cerrar, sino que se avance hasta el logro, se aprovechen los recursos disponibles, se viva el aprendizaje como continuo.

Se esté dispuesto a buscar el modo, se abran conversaciones , se construyan los acuerdos mientras es todavía.

Y será todavía mientras es hoy, como dice Machado .

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Hacer es la mejor manera de decir”. Frase de José Martí, político, pensador, escritor, periodista, filósofo y poeta cubano (1853-1895), compartida en Pinterest por @Culturizando.

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Cuando se comprende esto que propone José Martí en la frase compartida por @culturizando, se evitan las largas explicaciones, las promesas eternas y también el dar vueltas conversacionales.

Hacer también es mejor manera de dar ejemplo que el solo decir.

 Las acciones proveen resultados para ver y evaluar y son el correlato lógico de complementación de las palabras. Aún cuando lo que se dice cree una realidad válida, serán los haceres los que definirán los logros y asegurarán las intenciones.

Las promesas, los acuerdos, los compromisos, florecen y se realizan a partir de acciones. Producir, causar, llevar a efecto, son las formas de crear confianza y de poder mostrar .

Y tanto en lo personal como en lo laboral y en lo social, accionar saca de la inmovilidad, del solo explicar lo que se haría, de acariciar los sueños largos o los proyectos irrealizados, del generar excusas y justificaciones.

Tan pequeñas e inestables como puedan ser, así como pasos de bebé, las acciones ayudan a lograr y también fortalecen la autoestima y aseguran el avanzar.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Déjame entrar, déjame ver algún día como me ven tus ojos.” Frase de “Rayuela”, obra de Julio Cortazar, escritor argentino, una de la grandes figuras del «boom» de la literatura hispanoamericana del siglo XX. (1914-1984)

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Este pedido tan romántico que hace Julio Cortázar en Rayuela, es el secreto para las relaciones enriquecedoras, los acuerdos, los encuentros auténticos y el desarrollo de la empatía. 

Conocer , fundamentalmente, y después entender, comprender , interpretar bien lo que otros perciben es tener acceso a una información vital para interactuar adecuadamente. 

Para ver como ven los demás, hay que pedirles que nos guien, nos ayuden, nos dejen entrar. Si no lo hacemos, nos quedaremos con las suposiciones, las invenciones, las construcciones propias de lo que los otros ven, sienten o piensan. Se suele completar la información que no se tiene, con prejuicios, rumores, juicios propios y ajenos, y aunque esos datos parezcan fidedignos siempre serán coloreados por la interpretación del intermediario, ya que la lejanía con la fuente abre posibilidades a los agregados, los cambios, los cortes y los aumentos.

Es cada uno de los demás el que tiene la información sobre sí mismo, y es a partir de la escucha comprometida, de crear contextos de comunicación directa, de declarar no sé y empezar a preguntar para entender, que se protagonizará la validación del otro como interlocutor y se sentarán las bases de una genuina conversación. 

Siempre es mejor pedir que te dejen entrar que tirar abajo la puerta.

Cuando no se pregunta y se supone, cuando se inventa desde lo que parece, cuando se lee lo que el otro muestra sin mostrar intencionalmente, se irrumpe.

Y se pierde la posibilidad de encontrarse a la distancia óptima y de disfrutar el intercambio .

¡Hasta la próxima!

Andrea

“El coraje no siempre ruge. A veces, coraje es la simple, suave voz, que al final del día dice: Trataré de hacerlo nuevamente mañana”. Anónimo.

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Esta descripción tan clara y gráfica habla del coraje cotidiano, del que no hace alaraca , no porque el coraje “heroico” no sea válido, sino que no es para todos.

El rugir tiene que ver con mostrar, con decir aqui estoy, este soy yo. Es comunicar el protagonismo. Hay quienes lo tienen facilitado por su personalidad, su historia, su modo. Otros que lo eligen. Y es perfecto para el que lo vive cómoda y naturalmente.

Hay tambien,  un coraje que vive, antes que para el mundo, en la conversación interna, en ese discurso que  se dice  a uno mismo, en los mensajes personales. Desde ahi cataliza las decisiones, da base a las planificaciones y a veces, empuja a la acción. 

Reconocerlo, fortalecerlo, ayudará a hacer más y a hacer antes.

¿Qué dice? ¿En qué situaciones aparece? ¿Qué temas lo convocan? ¿Con respecto a qué acciones se dispara gozoso? 

Darle forma clara, bajarlo a papel en forma de listas o de mapas que guien.Organizarlo por temas, ámbitos, proyectos. Transformarlo en conversaciones de consulta, de acuerdo,  de pedidos, de cierres. 

Conectarlo con la acción de manera directa implicará darle fuerza, marcarle un camino de logro, otorgarle una razón operativa.

Dejar que su ronroneo marque un hacer provechoso, será darle la mejor voz que pueda tener.

¡Hasta la próxima!

Andrea

“Oh, si…el pasado puede doler, pero tal como yo lo veo, puedes huir de él o aprender…”. frase de Rafiki, en la película El Rey León, de los estudios Walt Disney. (1993)

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Tal como lo dice Rafiki, el chamán de “El Rey León”, película de 1993 realizada por los estudios Disney, el pasado puede causar dolor y también otro tipo de emociones y hasta dolencias. 

Pasado, ido como está, inalcanzable físicamente, es lo que se hace hoy con la información que se tiene de él , lo que tiene impacto sobre el estar siendo.

Si se huye de él, como dice el babuino chamán , es decir, se escapa de reconocerlo, de aceptarlo, de hacerlo propio, aparecerá en las actitudes , errores y reacciones que se repiten, en las preguntas sin respuesta, en las recreaciones imprecisas de otros. Y operará como catalizador implícito y negado, aunque negativo, de situaciones actuales.

Si, en cambio, se aprende de él, será un sabio maestro. Ayudará al propio conocimiento, a la validación de historias, a la capitalización de recursos, a la incorporación de conocimientos como herramientas. Facilitará el crecimiento y la madurez. Y será abono rico para un devenir consciente y elegido.

Poner lo que se sabe del pasado sobre la mesa para descubrir qué se refiere a hechos y qué a interpretaciones, darle la validez que tiene lo que se conoce y decidir qué hacer con eso.

 Operar luego a partir de lo que se acepta y perdonar, soltar o darle una actualidad real mediante conversaciones, acciones y tareas.

Y liberarse del poder que se le da al del pasado trabajando en el presente para resignificarlo, sacarle la información que sirve y utilizarlo en lo que se pueda utilizar.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

 

“Amarse a un mismo es el comienzo de un romance que dura toda la vida” . Oscar Wilde, uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano tardío (1854-1900)

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Aunque el amor a uno mismo suele relacionarse inadecuadamente con el egoismo , el narcisismo y sus primos la soberbia y el orgullo, la propuesta de Oscar Wilde de considerarlo el comienzo de un romance que puede durar toda la vida es más real y posibilitante.

Se suele ofrecer comprensión , cuidado y perdón y cuidado a los demás con mayor naturalidad que lo reservado para la propia persona. 

Y es olvidar que todo lo que se da al otro nace de lo que se esta siendo, de lo que se disfruta, de lo que se tiene o se puede hacer.

Reconocerse,  validarse, aceptarse son las bases de la autoestima. Y cuando esa mirada sobre uno mismo se hace desde el amor y la comprensión, aparecen las posibilidades de reparación, trabajo personal y cambio.

La autocrítica exacerbada, el discurso desvalorizador, la búsqueda del perfeccionismo, disfrazados de buenas prácticas, se apartan del buen juicio, para transformarse en herramientas destructoras del pensar, del sentir y del hacer.

Cuidar la propia salud, trabajar para estar bien y sentirse cómodo, construir contextos posibilitantes y crecer en la medida de lo que se busca, es la manera de convivir adecuada y enriquecedoramente  con esa única persona con la que se está obligado a vivir toda la vida.

Uno mismo.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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