identidad

Ver a la identidad como la relación que toda identidad mantiene consigo misma y con su entorno, como lo hace Sebastián Guerrini en su maravilloso e interesante libro “Los poderes del diseño”, es darle toda la amplitud de la interacción , el intercambio, la retroalimentación y la coordinación de acciones.

Es que ser quienes estamos siendo tiene que ver con nuestra gestión de la realidad, es decir con el conocimiento que se tiene sobre uno mismo y también del terreno que se pisa, las apreciaciones que se hacen del mundo que nos rodea, y el manejo de información precisa.

Serán  investigar, escoger, analizar, validar, relacionar, proveer pruebas y entregar información sobre hechos a los demás, las acciones que permitirán adaptarse y conectarse efectivamente con otros desde la propia coherencia.

También la identidad se construye en el ámbito de las relaciones,  a través de la capacidad de crear redes, sostener y diseñar conversaciones favorecedoras de la calidad de encuentro.

Serán buenas prácticas del estar siendo relacional el poder atravesar momentos críticos sosteniendo la salubridad de los vínculos ,  la dedicación a profundizar, redefinir para construir  , enriquecer y consolidar las relaciones y trabajar la comunicación para hacerla clara, directa y congruente.

Y será el aprendizaje otro de los factores fundantes de la identidad, desde la capacidad de declarar que no se sabe, el comprometerse a aprender aquello que es relevante para nuestros objetivos y preocupaciones y  la disposición a ponerse en relación con los demás como maestros. 

La práctica constante y continua dará no sólo la efectividad sino otro de los catalizadores de ser quienes somos, que es la capacidad de actuar autónomamente, y desarrollar destreza y maestría en aquello que nos motiva.

Descubrir, entonces a la identidad como una relación con uno mismo , con los otros y con el ambiente,  es hacerla plástica,  empática y auténtica.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

 

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