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Una advertencia  que hace Germán Jaramillo Duque a los narradores orales y que  nos viene bien a todos, para evitar borrar el poder, la historicidad, el significado y la magia de las palabras , transformándolas en modas, formas espúreas o sinsentidos que solo buscan entretener.

Antiquísima y actualísima, la narración oral  ha sido y es puente de encuentro de personas, grupos, pueblos y culturas.

Y es desde su fuerza de conexión que se vuelve ineludible conservarla como tal y evitar anclarla a barriletes pasajeros, darle un solo color y sentido, rebanarle fortalezas desde la censura, o hipnotizarla para que se mueva solo dentro de una canasta.

Las palabras tienen su sentido consensual en la urdimbre social, y son expresión clara del sentir, estar siendo y elegir de cada uno y de todos.

Si las volvemos solo cascabel, perderemos su esencia multifacética y poderosa.

Usemos su poder de mostrar,  explicar, pedir, ofrecer, describir, prometer, detallar, aclarar, negar, aceptar, en un protagonismo participante y genuino.

¡Demosles la alas de su ser social y volarán con vuelo propio y auténtico!

¡Hasta la proxima!

Andrea

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