madeleinedelbrel

Reconocer que el silencio habilita el escuchar, como Madeleine Delbrel  señala en esta frase compartida por Gennaro Cicchese en su libro ‘Antropología del Diálogo’, es tomarlo como herramienta, darle un espacio protagónico en las conversaciones y hacerse cargo de usarlo en buenas prácticas comunicacionales.

Silenciar nuestras palabras será abrir en primer término posibilidades de escucharnos a nosotros mismos.

¿Qué es lo que siento?, ¿Qué necesito?, ¿Qué elijo? , ¿Qué puedo? son preguntas cuyas respuestas,  que ayudan a tomar contacto con el propio estar siendo,    no registramos muchas veces por estar enruidados en discusiones, argumentaciones, conversaciones conflictivas o tratando de explicar racionalmente aspectos emocionales o vivenciales.

Elegir quedarse en silencio también posibilita estar disponible para el otro, darle el tiempo que necesite para expresarse, entender lo que dice o encontrar dudas que pueden resolverse despues al interrogarlo.

Es una muestra directa de escucha, implica respeto y validación del otro como interlocutor, abre espacios genuinos de atención y crea el contexto adecuado para que el otro aparezca.

Volver a apropiarnos de la capacidad de escucha desde la recuperación de la competencia de hacer silencio oportuna y voluntariamente será otorgar pausas al propio decir, acompañar el conversar de los demás en ritmo y compás e invocar al disfrute de la escucha comprometida.

Nos hará, definitivamente, mejores comunicadores.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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