enocasiones

Reconocer que ya no se es el mismo y validar los propios cambios y elecciones  alterando planes será expresar la fidelidad a uno mismo.

Por el contrario, aferrarse a planes impuestos, a proyectos elegidos en otra época, a lo que siempre dije que iba a ser” o a lo que “fue establecido para mí”, sin registrar la relación personal y actual con esos mandatos, implicará hacer por obligación, descubrir que ya no hay ganas o cumplir con objetivos por compromiso.

Cuando se planifica, es interesante incluir espacios de evaluación que habiliten poder retroceder, cambiar de rumbo o avanzar distinto.

Siempre es interesante y honesto revisar cómo se conectan los planes que se tienen con el propio estar siendo -¿Esto me hace sentir bien? ¿Me representa? ¿Lo elijo? – el espacio de posibilidades que propone lo planeado – ¿Cuál es mi papel en esto? ¿A qué me invita? ¿Qué  me hace hacer?- y el impacto que tiene en la vida actual – ¿Esto me permite vivir como quiero? ¿A qué me siento obligado? ¿Qué gano y qué pierdo?-.

Responder a esas preguntas o a otras parecidas, ayudará a conectarse mejor con los planes que se aceptan , revisar los que necesitan ajustes y decir que no, o que así no, a otros.

Aunque sean la responsabilidad, la palabra y el compromiso personal los que sostienen los planes, es el hacer el que los realiza. Y resulta muy difícil hacer lo que no se quiere hacer, lo que se haría distinto o lo que ya no se elije hacer.

Tener la honestidad y la coherencia de enfrentar los propios cambios , aceptarlos y decidir en consecuencia, nos hará ser más genuinos en el apropiarse, el sostener y el reciclado de planes.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

Anuncios