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Este circulo virtuoso que Eduardo Kastika explica tan sencillamente en su frase compartida en Twitter es una invitación a comprometerse con el aprendizaje y la propia evolución.

Ya sea que se las considere capacidades, competencias, aptitudes, destrezas, pericias, experiencias, gracias, ingeniosidades, soltura, práctica, cualidades, tener mano, ser mañoso o hasta haber soplado por casualidad la flauta como aquel burrito del cuento de Tomás de Iriarte, es el uso el que da la posibilidad de apropiarse de la habilidad y volverla herramienta.

Para eso es necesario reconocer y validar las propias habilidades, considerarlas en permanente proceso de crecimiento y accionar congruentemente para desarrollarlas.

También se vuelve imprescindible cortar las conversaciones internas descalificadoras, las comparaciones aletargantes, el querer copiar y la desconfianza en el propio hacer.

Ser hábil en algo implica  un proceso progresivo de  construcción de capacidades, por lo que involucra etapas de no saber, tropiezos, logros y mesetas, requiere tiempo, esfuerzo y dedicación.

Y será un aprendizaje continuo si se lo considera un proyecto de trabajo personal y se incorpora el disfrute.

¡Que este sea un año de uso conciente de habilidades!

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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