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Aunque duelan todas, hay, como dice Pablo Neruda en esta frase que se le atribuye y que compartiera Escritos en Pinterest, heridas que favorecen aprendizajes, habilitan reconocimientos y posibilitan la toma de decisiones.

Los correlatos lógicos de ser herido o herirse son el dolor, la tristeza por lo acontecido, el duelo por la pérdida y la incertidumbre sobre cómo seguir.

Sin embargo, es una elección el quedarse estancado en esos estados de ánimo, o ampliar la mirada, capitalizar lo vivido desarrollando aprendizajes y gestionar  la posibilidad de crecer y evolucionar.

Cuando se decide seguir adelante, se reconocen y aceptan las propias vulnerabilidades, se deja de echar culpas o hacer responsables solo a los demas, se inicia el camino del reconocimiento.

La próxima baldosa será la del protagonismo, bajo acciones concretas devenidas del descubrimiento de las propias necesidades, la busqueda de lo que se elige  y la validación de lo que se puede.

Y al hacer, aprender, generar cambios, desarrollar proyectos desde los ojos abiertos, llegará la resiliencia y se instalará como modo.

Las heridas nos hacen ser quienes estamos siendo. 

Agradecerles , utilizarlas como trampolines y soltarlas, es dignificar su existencia desde la distancia óptima.

Llegan para enseñarnos, pero no para quedarse.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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