cerrar

Así como lo dice Eduardo Kastika en esta frase compartida en Twitter, concluir y cerrar los proyectos habilita para seguir caminando y abre posibilidades nuevas.

Cerrar bien implica haber finalizado o al menos considerar que se terminó, lo que tiene que ver con la gestión de la realidad, el reconocimiento de logros y el desapego de la propia obra.

Cuando se busca la perfección, no se consigue la distancia óptima con las creaciones personales,  y se postergan las decisiones, cerrar cuesta y se complica.

Al no poder soltar lo construido, ni poner moño a procesos no satisfactorios y  evitar evaluar precisa y auténticamente, los proyectos se vuelven eternos, las situaciones no quedan claras y los cierres nunca son tales.

Darle tres vueltas a la llave, diseñar conversaciones  de acuerdo, reconocer los aportes y ayudas, capitalizar los aprendizajes, será la forma de decir adiós sin resentires y pesares.

Y al cerrar se liberarán recursos, se pensará libremente, se podrá barajar y dar de nuevo y se abrirán nuevas oportunidades.

Los cierres dignifican los procesos, y al hacerlo,  iluminan los caminos que aparecen.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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