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Pasar sin olvidar lo pequeño, como propone Maria Rosa Serdio Gonzalez en este haiku que compartiera  en Facebook con la imagen de Granja Escuela La Bouza, es elegir estar presente y sostener la aceptación.

Lo pequeño son los detalles que hay que cuidar  y tener en cuenta  para hacer adecuada y oportunamente. Para registrarlos es necesario evaluar, revisar, escuchar y soltar la idea de que aquél que los señala tiene mala intención o busca algo avieso.

Son los gestos mínimos al acompañar, ayudar, guiar. Explicar lo que se pretende, aclarar lo que no se intenta, sonreir al proponer, pedir por favor y agradecer al interactuar. Solo requieren disposición, conciencia del otro y generosidad en el reconocimiento.

Aparecen en el camino en forma de distracciones, obstáculos o frenos. Son las discusiones por nada, los malos humores, las distancias elegidas. O las desprolijidades, las dejadas para después que no se vuelven a mirar, las rebarbas que no se cortan.  Si  no se atienden aunque sean pequeños, crecen y afectan el clima laboral, la comunicación, la eficiencia, el hacer conjunto y los logros buscados.

Son esas ideas chiquitas pero interesantes que alguien suelta en medio de una conversación, que si no se atrapan se van en el fluir de las voces más fuertes. Para atraparlas hace falta mas de una escucha,  abrir espacios de expresión y contextos respetuosos y dar la oportunidad a todos para participar mediante un encuadre posibilitador.

Si lo pequeño es nocivo, más vale descubrirlo y gestionarlo pronto.

Si es maravilloso, mejor permitirle crecer armónicamente, disfrutarlo e incorporarlo al entorno.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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