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La confianza es una acuerdo implícito por el que se reconoce el compromiso, la disposición a estar, la responsabilidad y la seguridad de respuesta.

Si bien se asienta , muchas veces, en el conocimiento que se tiene de otro, para confiar no se necesita, como dice esta frase compartida en Facebook por Mi granero se ha quemado y ahora puedo ver la luna, saber todo.

Y no se necesita conocer todo  porque justamente la confianza es una apuesta que consiste en no inquietarse del no control que se tiene sobre el otro.

Implica habilitar, delegar, encargar,  proponer y fundamentalmente dejar hacer, sin inmiscuirse, microcontrolar, juzgar anticipadamente.

Cuando esta hipótesis sobre la conducta del interlocutor está sesgada por juicios, opacada por sospechas, ajustada por compromisos, sostenida por temores, se debilita o transmuta facilmente en desconfianza, sacando lo peor de cada parte.

Preguntarse si uno necesita saber todo del otro es buena estrategia para descubrir si se le tiene confianza.

Y si se le tiene confianza, hay que actuar en consecuencia.

Desde la auténtica confianza.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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