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Sara Fratini describe con esta frase ilustración  el proceso con el que los sueños se transforman en objetivos claros.

Por mas ilusorios, difusos, imprecisos que los sueños sean, habilitarse a dejarlos aparecer, darles el tiempo  de que se repitan, se instalen, avancen hacia ideas, vuelen en articulaciones exttrañas, será otorgarles una oportunidad cierta de transformarse en ideas, propuestas, preguntas, pedidos de ayuda, necesidades de aprender y otras acciones posibilitantes.

Sin embargo  se deja que opere inoportunamente el juez interno o los batalladores externos, se duda antes de dejar que las visiones crezcan, se obturan las ensoñaciones y se instalan procesos de defensa cuando aún no se reconocen las fortalezas a defender.

Si se los  oculta demasiado tiempo, se los posterga hasta momentos que no se conocen, se espera a construir escructuras antes de hacer crecer proyectos y se los quita con dosis extremas de realidad, los sueños se desinflan, aún cuando, si son realmente propios, seguirán llamando a la puerta de la conciencia.

Reconocerlos, validarlos y comenzar a trabajar para que se vuelvan más asibles, será darles la oportunidad de cumplirse.

Bajarlos a papel, compartirlos para hacerlos  crecer, indagar para ver sus conexiones y posibilidades, analizar los pros y contras, diseñar escenarios posibles, serán catalizadores de reconocimientos, aceptaciones , elecciones y decisiones en pos de desarrollar lo buscado.

Soñar no cuesta nada. A menos que no se le de importancia a los sueños.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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