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Comprender que cualquier cambio que uno quiere hacer, objetivo a lograr, proyecto a desarrollar empieza con el primer paso que se da, o se reinstala, recicla o mueve al volver a decidir avanzar y empezar a caminar, es habilitarse a protagonizar, salir de la comodidad, iniciar procesos.

Tal como dice La Bioguía con esta frase, puede que ese primer paso no lleve a donde uno quiere ir, esté demasiado lejos, se de mucho antes, sea inadecuado, cueste mucho o represente poco, pero implica ponerse en movimiento.

Breve, inestable, sosteniéndose de apoyos, sin aliento, no teniendo claro hacia donde ir, el primer movimiento no asegura nada más que que uno se está haciendo cargo de hacer algo distinto.

Eso ya marca una posibilidad interesante.

Preguntarse cuál es el primer paso que si se puede dar también ayuda a poner las cartas sobre la mesa, a pensar nuevas posibilidades, a catalizar los recursos con los que se cuenta, a reconocer la intención clara de cambio.

Un primer paso lleva a los bebés a caminar, al hombre a construir rascacielos y escribir grandes obras.

Darlo, es  estar cambiando.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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