papelera

Es que el escritor está dispuesto, tal como dice Ernest Hemingway en esta frase compartida por Editorial Lumen en Twitter, a equivocarse,   borronear papeles, tirar ensayos a la papelera y volver a empezar.

Aunque parezca necesario y obvio, estar abierto a reconocer que no se sabe , no se puede o no se quiere es  una actitud que obturan el perfeccionismo, el creer que hay que hacer todo el tiempo todo bien , la imposibilidad de autoevaluación, el poner en el afuera la posibilidad de aprobación.

Como seguramente uno puede equivocarse, el no tomarlo como algo normal lleva a negarlo, a mentir para disimularlo, a echar culpas a otros y a perder seguridad en tanto se falla.

Ocultar los errores no hará que se solucionen, y al mostrarlos con claridad se puede obtener ayuda , otras miradas que colaboren a optimizar  y guias claras para hacer mejor.

Incluir la posibilidad de equivocarse en todos los procesos es darse la oportunidad de evaluar, aceptar  y aprender, acciones que claramente ayudan a lograr.

Sostener y fortalecer la buena gestión de los errores requiere un liderazgo promotor de la autogestión y el protagonismo, asi como la propia disponibilidad a crecer desde la validación de los aciertos y desaciertos.

Bajar las reacciones defensivas, comunicar congruente y claramente y aceptar que los ensayos hacen mejor a la obra, facilitará instalar la posibilidad de  error como  cierta y aceptable.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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