equilibrio

Elizabeth Gilbert  plantea en esta frase la necesidad de mntener el balance.

Es que en la balanza de la autoestima la mirada externa, la aceptación de los demás, la opinión que los otros tienen de uno no tiene que pesar más que la confianza personal, la aceptación y validación del propio estar siendo, el amor a uno mismo.

Cuando no se elige, no se decide, se calla lo que se considera importante, el equilibrio comienza a alterarse y las intervenciones de los otros a ganar terreno.

Así, traducen lo que no se expresa claramente, hacen si no se hace bien o se tarda en hacer, ocupan lugares si uno no se mueve, quieren sin necesidad de ser empáticos.

Y esto no es, en la mayoria de los casos, una cuestión de competencia, sino de articulación de comportamientos, elección de modos, facilidad de expresión, reconocimiento de poderes, comodidad ante el vacío dejado por el otro.

El problema se instala en que en medio de ese corrimiento, ese desfasaje de protagonismos, la opinión, el sentir, la mirada de otro cobra la magnitud que se le deja tomar e impacta desde ahi.

Si se construye la aceptación de uno mismo, la expresión clara , directa y congruente de lo que se necesita, siente y elige, el saber conservar el propio lugar y la articulación flexible y genuina con los otros, el equilibrio se sostiene sin esfuerzo y con permanencia.

Quererse, es habilitar a los demás a querernos bien.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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