stone-balance

Esta suerte de desilusión que plantea Jane Austen en “Emma” habla del equívoco de creer que lo que los demás deciden hacer y hacen por ellos,se desarrolla en proporción directa a lo que uno hace por los demás. 

En uso de sus facultades y sin  dependencias inhabilitantes, los otros son dueños de hacer lo que necesitan , quieren, eligen hacer por ellos y nadie , ni con la mayor  consciencia de lo que necesitan, todos los recursos a disposición y el mayor compromiso  y entrega, puede hacerlos hacer otra cosa.

Comprender , entonces, que no se puede salvar a los demás de ellos mismos, es descubrir que para  encontrarlos, ayudarlos, amarlos, guiarlos, enseñarles, pedirles que cambien, proponerles que crezcan, facilitarles oportunidades, ellos tienen que aparecer y decidir.

Y aunque nos necesiten, no puedan, se estén perdiendo lo que se estén perdiendo, se merezcan algo mejor, es responsabilidad  de quien quiere hacer por ellos,  facilitar un encuentro genuino, preguntar qué y si necesitan, y acordar con libertad de ambas partes, el modo de auxiliar.

Es probable además, que si se hace demasiado por los demás, se pueda caer en algunos peligros: olvidar que para sostener a otros primero uno debe sostenerse a si mismo, inhibir la autonomia, la autogestión y la capacidad de elección de los otros,  crear dependencias, y perder la distancia óptima que enriquece las relaciones , facilita la cooperación y asegura el disfrute.

¡Hasta la próxima!

Andrea

Anuncios