compasionnoesdarsoluciones

Se suele tener el impulso de gestionar la propia compasión desde dar soluciones, más como dice Cheryl Strayed, se hace mucho mejor dando el amor que se ha conseguido.

La gran diferencia la hace el lugar de partida.

Si se quiere dar soluciones se parte desde el convencimiento de que se sabe lo que el otro necesita, se supone que lo que se brinda soluciona, y se puede caer en subestimar, apabullar, colonizar, aun desde las mejores intenciones.

Al partir del amor se prioriza el dar , se reconoce lo que se recibe y se expanden las posibilidades de articulación. Los demás aparecen como están siendo, se puede generar con ellos encuentros genuinos, y se abren espacios de construcción conjunta de las soluciones.

No importa cuánto se quiera cambiar la situación de los otros, es ineludible involucrarlos en ese cambio desde un lugar de respeto, aceptación y habilitación.

Para sostener la identidad, favorecer el protagonismo y la autogestión y promover la apropiación de lo posible.

Si en las conversaciones de ayuda, el aporte de sostén, el auxilio organizado, la gestión de emergencias, el amor va por delante , la compasión se volverá acción empática, escucha activa, inclusión posibilitante.

Y proveerá, como las velas, la luz de las soluciones propias.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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