ladrondebuenosmomentos

La rabia, la pena, la angustia y también sus hermanas positivas, el amor, el optimismo, mal gestionadas son ladronas de buenos momentos como dice Joan Lunden @JoanLunden.

Cuando las emociones, los sentimientos  y los estados de ánimo en sus expresiones desatadas alejan de la posibilidad de conectarse con el momento presente, colorean todo haciéndolo irreal, se instalan como único modo de reacción, hacen que cueste flexibilizar la propia mirada, disfrutar congruentemente y poder elegir.

Es así cuando el enojo hace decir cosas que no son, o se consume en un fuego interno de jugos gástricos. Las veces que la angustia deja afuera de eventos necesarios o que encantarían, o hace  pasar malos momentos al hacer porque hay que hacer. Si el optimismo sempiterno evita la empatía o hace difícil la conexión y el reconocimiento de los demás.

Si las emociones en su maravillosa variedad de posibilidades expresivas,  en cambio, son el acompañamiento justo y medido de lo que se elige responder, se transforman en herramientas vitales de expresión y disfrute del propio estar siendo, facilitan la presentación clara  ante los demás y refuerzan la fortaleza emocional.

Reconocer las reacciones automáticas, descubrir ante qué situaciones aparecen, diseccionarlas para ver en qué bases lingüísticas y emotivas se sostienen, y diseñar las conversaciones que  las transformen en respuestas genuinas, hará que las emociones que nos caracterizan  se articulen armoniosamente, aparezcan en el momento oportuno, vayan de la mano con el sentir, el pensar y las elecciones.

Gestionar adecuadamente las emociones es reconocerse, validarse y elegir presentarse fiel a uno mismo de la mejor manera.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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