imperativo

Preguntarse, como propone Daniel Pennac, en esta frase compartida por @mrdavidmorel, cuáles son los verbos que soportan el imperativo, habilita dejar a los otros elegir, desarrollar habilidades para comunicar , enrolar y contagiar y mantener la distancia óptima con aquellos que nos interesan.

Claro que amar, soñar y leer son elecciones personales, y como tales , dependen de las propias necesidades, decisiones y elecciones.

Sin embargo, en ámbitos en los que la lectura, el amar, el crear,  el aceptar una mirada externa,  se inscriben en el deber ser, se fuerzan procesos  que serían muchísimo más efectivos y disfrutables si se acompañaran desde la empatía, se convocaran desde el ejemplo y la libertad y se sostuvieran desde el compartir y la validación del otro.

Apelamos a lo imperativo cuando queremos cambiar a los otros, decidir por ellos y hacerlos hacer.

Sin embargo, los demás son ellos mismos, eligen, deciden y accionan por sí mismos y tienen todo el derecho a hacerlo.

El camino no imperativo pasa por pararse en la baldosa del mi y comunicar congruentemente lo que se necesita, espera, quiere o gusta, esforzarse en que quede claro para el otro lo que se quiere expresar, mostrar adecuadamente lo que se quiere mostrar , validar al otro en su estar siendo y soltar el objetivo de transformarlo.

Se ama, se lee, se sueña, por elección propia.

Desde el contexto habilitante, el ejemplo vivo, la compañía respetuosa y validante y el disfrute compartido.

Hay muchísimo trabajo para hacer sin necesidad de obligar a nadie.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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