mentira

Alexander Pope narra con claridad, en esta frase compartida en el Tablero “N0 se” de Pinterest, la saga de las mentiras.

Se miente, -no importa si por querer engañar, por temor a ser juzgado, por inseguridad, por deseos de pertenecer o por otras mil razones que aparecerían si preguntarámos y consiguierámos que no nos mientan-, y ya cuesta muchísimo dejar de mentir.

Al falsear la verdad, poco o mucho, después no sólo hace falta sostener lo que se dijo sino ineludiblemente se deben  hilvanar otras explicaciones mentirosas, buscar aliados que sostengan la falsedad, operar subrepticiamente para que los demás no se den cuenta, vivir sin poder soltar la sospecha y mirando por encima del hombro.

También, el mentiroso da poder y contenido a quien quiera chantajearlo, manipularlo o complicarlo , debe controlar de algún modo su red de “enterados” para que no se rebelen, se arrepientan o se pasen de bando, y guardar datos y recordar claramente en que se mintió, creando paradojicamente pruebas de su mala práctica.

Así que la mentira no solamente tiene patas cortas, también mancha indiscriminadamente y atrapa al mentiroso en una historia sin fin.

Y en esto, mas que solucionar hay que prevenir.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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