chisme

Tal y como dice Charles Spurgeon, en esta frase compartida por InstaQuote, los chismes marcan a quien los dice o comparte , involucran al que lo escucha pidiéndole que tome partido y tiñen a aquél de quien se habla.

Aun cuando no lo haya generado, el que lo comenta habla de sí mismo, se presenta como una persona interesada en ese tipo de información y dispuesta a poner energía y tiempo para sostenerlo.

Quien presta oídos, sostiene a su modo la importancia del dato, y en esa acción participa protagónicamente aunque ya no lo vuelva a compartir. A  veces sin hacer mas, comienza a ser nombrada como aquella persona con la que se habló del tema, y tiene que empezar a dar explicaciones, sumar su opinión o defender lo indefendible.

Y por supuesto, no es fácil para nadie vivir en boca de todos. Aunque haya que responsabilizarse de los propios actos, es justo vivir lo intimo como privado, y los demás no tienen porqué estar hablando de la vida de otros.

Los chismes no sólo impactan a estas tres personas sino que complican los climas laborales, hacen que lo personal se solape negativamente sobre la tarea, instalan suspicacias y sospechas, desparraman información maliciosa y parcial y nublan el discernimiento y la capacidad de decisión.

Si embargo, el chisme tiene vida corta en un ambiente en el que impera la comunicación congruente, se buscan hechos antes de verter opiniones, se va a las fuentes en lugar de beber de comentarios interesados y se expresa claramente que no se quiere juzgar a los otros ni repartir detalles de las vidas ajenas.

Cuando se pone el límite con claridad y no se reparte, el chisme, cual si se hubiera quedado sin combustible,  se cae.

Dejarlo caer es responsabilidad de  todos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

 

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