sin preguntas y sin respuestas.

¡Gran desafío para todos querer sin preguntas y querer sin respuestas como plantea Mario Benedetti en esta frase compartida por Revista Literaria Noche de Letras!

Y sin embargo posible.

Cuando se acepta a los demás como están siendo , se los deja aparecer y se construyen con ellos encuentros genuinos, las preguntas se orientan a comprender, a descubrir significados compartidos, a sostener marcos claros de referencia, y por lo tanto acompañar el querer sin juzgar,  los afectos en su mejor expresión y la empatía como impronta de participación.

Si se da espacio de pensamiento a los otros, se los valida y respeta en su forma de expresión, se trabaja en la construcción de una confianza plena,  se facilitará la comunicación congruente y las respuestas llegarán a su tiempo, traerán contenidos ciertos y abrirán caminos del medio.

La opción lleva a problemas de relación, a conflictos bizantinos, a la suspicacia como actitud de base, y se pregunta para confirmar, se obtienen por presión o manipulación respuestas que surgen como defensas y no como elementos de comunicación congruente, se obtura la posibilidad de encuentro.

Querer auténticamente implica animarse a confiar, preferir que el otro aparezca como está siendo y ser fiel a uno mismo en la interacción.

Si ambos aparecen honesta y directamente, tanto las preguntas como las respuestas cobrarán su importancia real, su uso comprometido, tendrán los resultados adecuados como herramientas de comunicación.

Y serán parte del enorme disfrute de encontrarse.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

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