amigoenemigo

A menudo dejamos de ser amigos de alguien.

Las circunstancias de la vida, el alejarse físicamente, los crecimientos desiguales, los intereses diferentes, hacen que aquellos que eran nuestros amigos aun mas íntimos, dejen de serlo.

También se cortan amistades por desacuerdos, situaciones laborales, imposibilidad de encontrar el camino del medio, traiciones y abandonos o imposibilidad de resolver situaciones.

Y es interesantísimo cuidar, como propone Pitágoras en esta frase que se le atribuye y que compartiera tomanotaque en Tumblr, de no convertir en enemigo a quien dejó de ser amigo.

Esto tiene que ver con la forma en que se cierra, lo que se elige hacer en la despedida, el para qué que sostenga la decisión, la posibilidad de pararse en el protagonismo y la fidelidad a uno mismo en el final de las relaciones.

Desvalorizar, atacar y utilizar conocimientos de amigo para desnudar los defectos del otro, tender trampas para que los demás caigan en ellas, romper lanzas en discusiones eternas y bizantinas, transformar la discreción en una verborrágica catarata de chismes sobre la persona, son maneras de mutar amigos en enemigos. 

Hacer mal para que se de cuenta, tomar excesiva distancia, no explicar nunca las razones del cierre, enojarse y maltratar para que se vaya, abandonar  todo intento de solución sin que esto quede claro, también empujan a los ex amigos a la otra vereda.

Tal vez no sean todos enemigos virulentos, los habrá rencorosos, desilusionados que bajan los brazos, desalentados que pierden el rumbo e incrédulos que se sientan a esperar la vuelta.

No es solamente que hay que cuidar de no transformarlos en enemigos porque alguna vez fueron amigos.

Es que al elegir enemistarse con quien antes fue algo, uno elige enemistarse con aquél que uno mismo estuvo siendo .

Y corre el peligro de ya no reconocerse.

Sostener adecuadamente  a los otros es sostenerse a uno mismo.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

 

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