mejorespejo

No poder ver nada bello o bueno de uno mismo no tiene nada que ver con no tenerlo, sino con la imposibilidad de percibirlo, la negación a reconocerlo o el abandono de la fidelidad a uno mismo.

Y aunque hay situaciones que provocan esto como reacción, trabajar para instalar una mirada de aceptación, buen uso y disfrute de aquello que distingue, hace hermoso, da brillo, permite hacer, ayuda a conectarse adecuadamente con los otros, será capitalizar esos recursos para crecer y evolucionar.

Shane Koczan propone solucionarlo buscando un mejor espejo, resaltando el poder que se le da a la percepción ajena, a la interpretación de los demás, a los juicios que intentan definirnos.

Si bien lo que otros intentan mostrarnos de nosotros mismos traerá información que puede ser importante, util o enriquecedora, hay que distinguir que fundamentalmente habla de ellos, tomar lo que sirve y soltar o dejar a la distancia óptima lo que es de los demás.

Y construir el autoreconocimiento y la automotivación , la aceptación de los si y los no personales, la validación de lo que se siente, se necesita y elige, y el espíritu adecuadamente crítico,  para poder agradecer los elogios sin sentir que son excesivos o incómodos, relacionar las eveluaciones con la tarea y no tomarlas como ataques personales,  evitar comparar, envidiar y añorar lo ajeno y atarse a consideraciones, mandatos y modas no propias.

Esto no implica tapar los espejos o romperlos, sino descubrir aquellos espejos que sostienen la forma, respetan los colores, son claros y fieles.

Y mostrarles la propia belleza, la de la fidelidad a uno mismo, el disfrute del propio estar siendo, la validación del hacer elegido.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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