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En este reconocimiento que hace Miguel Hernández  del goce que le regala la risa se declara que compartir la risa aliviana las situaciones,  colabora en la creación de confianza y hace conectarse con el disfrute.

El reir nace de la expresión cabal.

Dejar que fluya naturalmente como parte de una conversación, expresarla cuando responda a emociones que de otra forma no es fácil expresar, convocarla desde un compartir genuino, es dar a la risa su poder comunicacional.

Incluir el humor en su justa medida en una charla puede ayudar a sostener la atención, a conectar con el público, a instalar un clima agradable.

Sin embargo, el reir se vuelve artificial y falso cuando no expresa la coherencia personal,  se usa para decir o mostrar otra cosa que el disfrute compartido, y se convierte en un arma que hiere y confunde.

Aceptamos las alas que Miguel Hernández  otorgó a la risa, y seamos asi, profundamente humanos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

La imagen  fue compartida por el blog “Mantengamos el verso libre”.

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