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No animarse a pedir es uno de los obstáculos más inhibitorios y comunes.

Aun cuando se sepa que pidiendo se consigue, como dice Oprah Winfrey, cuesta mucho trascender el miedo al rechazo, los prejuicios acerca de verse necesitado y vulnerable, el no validar a quien puede dar y elaborar pedidos efectivos.

El pedido es una de las forma mas claras de explicar que es lo que hace falta, cómo se espera recibirlo y qué se está dispuesto a hacer para lograrlo.

Relaciones, proyectos, construcciones, conflictos, y otros procesos interaccionales serían más fluidos si los interlocutores estuvieran dispuestos a pedir clara y directamente y a escuchar comprometidamente los pedidos del otro.

Sin embargo, por pudor, inseguridad, apego al “status quo”  y fundamentalmente por no reconocer profundamente las propias necesidades, no se pide.

Un pedido bien elaborado contendrá una definición clara de lo requerido, incluirá las condiciones de satisfacción, los tiempos de su desarrollo y estará dirigido intencionalmente a quien pueda satisfacerlo o vehiculizar su satisfacción.

Es posible que aunque se pida no se consiga, aunque es mucho mas raro conseguir sin pedir.

Pedir no nos hace vulnerables, nos hace inteligentes.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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