pecadcomoentradaalparaíso

Juan Miguel Zunzunegui invita con esta frase a considerar a los errores y equivocaciones como posibilidades, puertas a los cambios, catalizadores de felicidad.

Una vez cometidos, sufridos, pagados, siempre es posible dar a los fracasos la posibilidad de facilitar aprendizajes, generar crecimientos, transformar actitudes, modificar patrones de conducta.

Reconocerlos como semillas de evolución requiere apertura mental y fundamentalmente capacidad de perdón.

En la medida que se puede soltar el resentimiento, dimensionar precisamente las consecuencias de lo ocurrido, asumir el propio papel en el desarrollo de la situación, podrán tomarse decisiones, validar elecciones, e iniciar otro camino.

Abrir conversaciones, iniciar curas, concentrarse en descubrir, construir nuevas formas y modos.

Darle al pecado su justa proporción como acicate del cambio y soltarlo para que vuelva a su lugar en la historia.

Y hacer consciente e intencionalmente  por lograr el bienestar, la paz, el paraiso.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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