corazonpensante

Enrique Santos Discépolo muestra , con esta frase de su tango “Uno”, que fuera escrito en 1943 y lleva música de Mariano Mores, esa trampa en la que se puede caer a partir del conocimiento de los demás o de las experiencias vividas, cuando lo que se espera que pase prima sobre lo que en realidad ocurre.

Si se da prioridad a lo que se supone, se presiente, se cree que va a pasar, se obtura la percepción de lo que está sucediendo, se pintan desde las expectativas las situaciones a vivir y se pierde la posibilidad de sentir genuinamente.

Este círculo vicioso hace que se limiten las relaciones, se viva desde el resentimiento y se estereotipen las respuestas .

Si se pudiera “querer sin presentir” se soltaría lo que se sabe, lo que se conoce, lo que ya se vivió, se esperaría con optimismo neutral cada encuentro y se dejaría que los demás aparezcan, en toda la posibilidad que estan siendo.

Claro que tiene sus riesgos. Los riesgos que aporta toda nueva experiencia. Sin embargo también aporta disfrutes genuinos, encuentros libres y enriquecedores y oportunidades de celebrar el protagonismo.

Lo contrario es escribir una y otra vez en un pizarrón que muestra, en infinitas marcas de tiza, lo que ya antes se escribió en él.

¡Hasta la próxima!

Andrea

La imagen es de Revista Concepto Estético N° 48

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