lucidezdeuncrítico

Aunque esta cita de W.H.Auden, comentada por Maximiliano Tomas, en su nota “Literatura, fama, dinero, poder e insatisfacción” para La Nación,   se refiere a los críticos literarios , también puede aplicarse a la manera de hacer toda crítica y a cómo recibirla.

No resulta fácil, en procesos laborales, de acompañamiento, de enseñanza-aprendizaje, de liderazgo, comunicar evaluaciones, cambios necesarios, pedidos de mejoramiento de actitudes.

Implica caminar por el filo sutil entre la tarea y el desempeño personal,  el consejo y la ofensa, el ayudar y el invalidar.

Si al evaluar, criticar, sugerir, decir lo que hay que hacer diferente, se busca generar preguntas, instalar nuevos espacios de pensamiento, favorecer aprendizajes y abrir búsquedas,así como reconocer lo logrado, celebrar lo conseguido,  los comentarios no sólo serán bien recibidos, sino que seguramente caeran en tierra fértil.

Cuando se brinda una perspectiva nueva, se busca el para qué antes que el por qué, se aborda la realización de la tarea como hilo conductor, los procesos evaluativos pueden transformarse en parte habitual del hacer y en instancias incorporadas a los proyectos.

Permitirse recibir las críticas como complementos ineludibles del aprendizaje, buscando acceder a la información que traen, a los interrogantes que abren, a la nueva mirada que puedan aportar, será tomarlas como aporte valioso.

Pedir que las evaluaciones se enfoquen en lo que se hace, en cómo podría mejorarse la tarea, y vayan de mano de los hechos más que de las opiniones personales, también ayudará a capitalizar  la enorme posibilidad de desarrollo que aportan.

Construir un proceso lúcido, cómodo y constante de evaluación, es habilitar el crecimiento general.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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