refugiadosirios

Quiero recuperar de este fragmento del discurso que Francisco I ofreció en el Capitolio, una de las actitudes más útiles y enriquecedoras  que se puede tener en el encuentro con los demás: “verlos como personas, mirando sus rostros y escuchando sus historias, intentando responder lo mejor que podemos a sus situaciones”.

Reconocer al otro , validarlo, mirarlo a los ojos, escuchar su historia, y disponerse a hacer lo mejor que se pueda, es un conjunto de acciones clave para todo proceso de acompañamiento, guía, coaching, sanación, liderazgo, cura, sostén, enseñanza…

Implica liberarse de juicios y temores, pararse en las propias posibilidades y esforzarse por entender para poder hacer.

Requiere disposición , conciencia de rol , y apertura a ser impactado, conmovido y hasta modificado en el intercambio.

Provoca encuentros genuinos, construcciones compartidas, apertura de posibilidades y fidelidad a las personas involucradas.

Respeta los derechos y es un excelente ejercicio de la libertad.

¡Hasta pronto!

Andrea

Anuncios