cicatricescuentanunahistoria

Aunque esta frase de Steve Maraboli parezca decirlo todo, es también una invitación a resignificar daños, pérdidas, heridas, fracasos y todo aquello que en su momento marcó, desde una perspectiva actual y posibilitante.

Uno no puede cambiar el pasado, tan dramático , intenso, negativo o positivo como haya sido.

Encerrarse en el resentimiento de lo que ya no puede alterarse implica entregar los propios pensamientos, sentimientos y motivaciones al camino de la desesperanza.

Quejarse sobre lo que ya fue y no puede ser de otra forma es limitar la percepción, atar las propias fuerzas a un carro que está empantanado y desconcentrarse de las propias posibilidades.

Tomar esas heridas como parte del propio estar siendo, capitalizar los aprendizajes, soltar los enconos y trabajar para dar nuevos y actuales  significados a lo vivido, es aportar a la propia salud y a la felicidad.

Hacer de cada marca una medalla, contar una historia validante y enriquecedora de cada proceso del que se salió, elegir ser el que se está siendo como resultado de lo que se fue y también de las elecciones actuales, es caminar firme y auténticamente.

Abrazar las propias cicatrices, sentir que fortalecen y enriquecen, es validarlas como herramientas.

Y las herramientas se mantienen útiles, usándolas.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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