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Definitivamente romántica, esta frase de Ave Literaria trae también uno de las trampas de percepción que evitan relaciones directas, comunicaciones congruentes y encuentros genuinos.

No se conoce al otro, sino que se lo reconoce desde lo que se cree, lo que se sabe, lo que se soñó, lo que se imaginó, lo que se inventó.

Y al quedarse con este “reconocimiento” se obturan las posibilidades de un conocimiento actual, se tiñen las percepciones del color de “lo que ya sé”, y cuesta ver lo que hay para ver.

Al no poder evitar saber, tener la historia, imaginar o soñar, el desafío para un encuentro real y genuino es utilizar esos contenidos previos para diseñar preguntas que abran, conversaciones que ayuden al otro a aparecer, declaraciones coherentes que ayuden a poner las cartas sobre la mesa.

Creo conocerte, y aún así ¿Cómo estas siendo? ¿Qué querés contarme ?

Ayudame a descubrirte.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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