noconversación

Pareciera que este hermosísimo fragmento que, escrito por Diego Arboleda e ilustrado por Raúl Sagospe, en su libro “Prohibido leer a Lewis Carroll”, fue compartido por Ana María Rossi en el entrenamiento “El Camino de la Maestría” , del Círculo de Coaching, ya dice todo lo que hace falta. Y es así.

Porque diferenciar los silencios de las no- conversaciones es poder utilizar a los primeros como herramientas para validar, dar espacio a la expresión de otros y propia, y de acompañamiento respetuoso.

Y también trabajar para evitar esas charlas en las que nada se dice, en las que se omite, se manipula o se evita decir, que no sirven, ni ayudan, ni abren espacios de encuentro.

Habilita  poder suspender la palabra para abrir espacios a las emociones, al encuentro con uno mismo, a la validación de la expresión no verbal, al sostener desde la escucha y el sentir.

Facilita buscar la comunicación congruente, diseñar y construir conversaciones genuinas, plenas y enriquecedoras, y decir lo que se siente, necesita, elige.

Entonces, sostener silencios nutricios y contener los no hablar creativos y propios de los otros, será escuchar desde el compromiso y la entrega.

Y tejer la urdimbre de conversaciones plenas de significados compartidos, asegurará encuentros genuinos y crecimiento mutuo.

Lo demás, será hacer brillar la charla y disfrutarla.

¡Hasta pronto!

Andrea

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