estareenloscolumpios

Aunque busque ser graciosa, esta frase reconoce dos interpretaciones que muchas veces se dejan de lado.

Una es que quienes habitualmente usan los columpios, que son los niños, pueden ser maduros.

La otra es que aun los más maduros, no importa su edad, pueden disfrutar el subirse a una hamaca.  

Ambas tienen que ver con la validación, el reconocimiento y el protagonismo.

Si se busca percibir la madurez en la capacidad de asombro e indagación de los más jovenes, en su concentrarse en hacer lo que les gusta, en su honestidad en la expresión de las emociones y los estados de ánimo y en la libertad con que deciden. 

Al reconocer que el disfrutar como un niño, de los columpios, los juegos, y también de los haceres propios, de los encuentros honestos, de la posibilidad de decir no sé, no hace menos ni quita madurez.

Encontrarse en los columpios es una respetuosa y habilitante manera de construir juntos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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