perfección

Mario Benedetti  y Mario Satz dan a la perfección la dimensión de construida, a partir de la corrección, el soltar, el reciclado de errores.

Habilita no sólo el equivocarse sino también el usar las fallas como escalones para crecer, ladrillos para levantar grandes obras, elementos clave a la hora de hacer bien.

Propone considerar a los errorres como material a reconocer, analizar, trabajar, pulir, de manera que devengan en la perfección buscada.

Incluirlos requiere apertura, autoobservación y flexibilidad. También autoconocimiento, amor por uno y validación de los pasos que se dan.

Y fundamentalmente,  la tranquilidad de saber que aun cuando uno se equivoque, ahí en la adecuada consideración del error, está la semilla del logro.

Hay que seguir haciendo.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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