evitarlavida

Virginia Wolf  define claramente la impracticidad de aislarse de la vida para encontrar la paz y tranquilidad.

Y es que muchas veces se equivoca el camino y se elige abandonar espacios, levantar paredes, destruir puentes, para no sufrir, no sentir, no experimentar.

Por no establecer una conversación directa y clara, por no decir que no,  se evitan los encuentros, se usan intermediarios, se cruza a la vereda de enfrente antes de encontrarse, se deja de responder mensajes. 

Antes de manifestar naturalmente el enojo, se busca el alejamiento, se evita hablar, se cohartan expresiones.

En lugar de contar lo que pasa y buscar ayuda, se sostienen procesos difíciles solos, se niegan posibilidades a los otros, se abre la puerta al resentimiento y a la culpabilización.

El aislamiento puede reemplazarse por buscar palabras que aseguren la comunicación y aborten el uso de otros modos más violentos o impresentables,  expresar clara y congruentemente lo que se quiere, se siente , se decide, considerar a los otros como posibilidades, y construir encuentros y facilitar la complementación.

Cuanto más se evita el contacto, la relación, el hacer conjunto, más se pierde el acceso al bienestar.

Y la vida, tan intensa, compleja y vibrante como es, también es una invitación al disfrute.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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