quejascomofloresdeprimavera

Este delicioso poema de María Rosa Serdio González  trae dos respuestas adecuadas y basadas en la inteligencia emocional a uno de los mensajes más difíciles de recibir bien: las quejas.

La primera , refiere a una manera muy propia de su abuela Francisca, según cuenta la autora,  “Madre de nueve hijos en tiempos de guerra y posteriores, siempre fue moderna, y sentenciosa. Una auténtica pragmática de la vida” y suelta con elegancia y alegría la manipulación , la molestia, la inculpación que puedan traer las quejas, devolviendo una referencia clara a algo vibrante y de impacto, aunque pasajero, las flores de primavera.

No implica no escuchar, aunque si evita reaccionar. 

La segunda, es una mirada de Maria Rosa, que da poéticamente a las quejas el estatus de “agujas mínimas que, sin saberlo, nos sostienen en vida”, reconociéndolas como mensajes que buscan ocupar el espacio del incordio, que fallan en su comunicación clara, pero que , sin embargo, sostienen significados que de otra forma no se han aprendido a comentar.

Tomarlos asi, como alfilerazos, es  reconocer que portan una misión y también un contenido  y que si se pone la atención en lo que dicen y no en cómo duelen, se puede descubrir qué quieren decir realmente. 

Y trabajar para ampliar la comprensión, para ser catalizador de mejores expresiones de los otros, para construir puentes de comunicación y no escapadas de los quejosos.

Cuando se las recibe adecuadamente, las quejas pierden su virulencia, y aunque no siempre puedan, como intentaba la abuela Francisca , transformarse en flores, darán como frutos la información que sirve, tanto a quien la emite como a quien la recibe y facilitarán los encuentros.

Riquísimo este poema en promover una comunicación congruente.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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