reclamosmalempaquetados

Esta declaración que se refiere a los niños y que compartió Heather Ann Walsh en su tablero truths! en Pinterest, es aplicable  a muchas personas.

Cuanto más necesitan ser comprendidos y ayudados, peor es la forma en que muestran sus necesidades.

Los caprichos en los más chiquitos, los desplantes en los mayores, la distancia en los que no eligen hablar, el maltrato en los inculpadores, la queja en los que no encuentran argumentos más claros, son algunas de las formas en que se empaquetan mal los reclamos. 

Y así, entregados a veces  inoportunamente y siempre envueltos de formas difíciles de interpretar, despiertan resistencias antes que comprensión, invitan a defenderse en lugar de proponer ayudas, hacen que los interlocutores se irriten y obturan la construcción de acuerdos.

Trascender esas maneras incongruentes será encontrarse con una persona en busca de una escucha comprometida, de alguien dispuesto a comprender antes que juzgar, de aquél que pueda leer un pedido aunque no  parezca una solicitud.

Ayudar a los demás, de la edad que sean, a comunicar claramente lo que les pasa, a poner en palabras , dibujos o cuentos lo que sienten, a volcar con claridad sus necesidades, será invitarlos a conectarse con los otros de formas mas adecuadas e interpretables, construir puentes para que se acerquen y fortalecer la capacidad de contacto.

Aprender a ver a los demás detrás de sus “envolturas” es trabajar la empatía. 

¡Hasta la próxima!

Andrea

Anuncios