puertascerradas

Las razones que cierran puertas son personales, y como tal merecen ser respetadas. Secretos, situaciones pasadas, circunstancias de vida, información que no se  quiere compartir, pertenecen a las decisiones individuales.

Y ni desde la mejor intención hay derecho a abrirlas.

Validar la información que los demás quieren guardar para sí es honrar su posibilidad de ser quienes son, no intentar usurpar sus decisiones, ni intentar obligarlos a hacer lo que no quieren.

Tan solo queda plantear las propias necesidades, comunicar con claridad lo que se busca, avanzar el 50 por ciento que corresponde a cada quien y dejar que los demás decidan lo que quieren hacer.

En ese espacio de respeto y libertad, acordar lo que sí se compartirá, buscar las maneras de sostener la relación y construir conversaciones enriquecedoras.

¡Hasta la próxima!

Andrea

La imagen pertenece a la fotógrafa Georgia Fowler (http://fineartamerica.com/featured/open-again-georgia-fowler.html)

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