miradas

Haim Ginott pone acertadamente el acento con esta frase en una de las situaciones más obstaculizadoras y alienantes de un intercambio comunicacional.

Al tratar de convencer al interlocutor de que lo que percibe, siente , experimenta no es lo que en realidad es o pasa, se cuestiona no sólo su mirada, sino la forma de observar al mundo. Esto hace que , sin importar mucho el tema o la relación con la persona con la que habla, se sienta atacado, vulnerado, no validado.

Comprender que el otro puede estar percibiendo otra cosa, dar lugar a su mirada diferente, no implica acordar con la misma, ni dejar de mostrar la propia. Es respetarlo en su estar siendo.

Tomarse el trabajo de conocer, comprender y dar lugar a la expresión de su manera de pensar la situación, el vínculo o lo que se plantea, no es poner en duda lo propio, sino abrir espacio a un encuentro equilibrado, validante, enriquecedor.

Después llegará el desarmar conjuntamente los significados compartidos para construir una tercera posición que represente el acuerdo, la decisión, lo elegido por ambos.

Sin embargo, tanto para construir el acuerdo como el desacuerdo, es ineludible contar con un otro que sea el otro que es y no el que se pretende. Porque en el camino de intentar que sea otro, vulneramos  su libertad.

Y  lo perdemos .

¡Hasta la próxima!

Andrea

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