daratencion

Simple parece esta propuesta de Rachel Naomi Remen y sin embargo, su hondura conecta, su amplitud favorece las relaciones. Aún así, quizás por darse por obvia, cuesta realizarla.

La rutina, el estar ocupado, la multiplicidad de estímulos distrayentes, el concentrarse demasiado en la propia conversación interna, hacen que la atención hacia los otros se limite a escasos momentos, a situaciones compartidas a la apurada, a toquecitos mínimos.

Se brinda atención en medio de , en contra de, a pesar de y, la mayoria de las veces, sin pensar en.

Es que que unir disposición, escucha, esfuerzo por comprender requiere el esfuerzo de sostener la empatía, la conciencia de interdependencia, la búsqueda de conexión e implica abrir la mente, el corazón y los brazos.

Y se necesita pararse primero en la baldosa del mi, reconocer qué se siente, elegir lo que se hace, para constituirse voluntariamente en una persona en posición de brindar atención.

Trabajar para lograrlo es comenzar a protagonizar una de las experiencias más validantes, enriquecedoras y disfrutables, el encuentro genuino con los demás.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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