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Esta frase de Cenecia Alancay, reproducida en la nota “Emprendedores que sirven de inspiración” de Iván Pérez Sarmenti para La Nación, habla de la disposición a la ayuda real. 

Cenecia, con  de seis hijos propios, otros siete “del corazón” y abuela de 11 nietos creó en Abra Pampa, Jujuy ,hace casi 14 años, la organización La Esperanza de Enseñar y Aprender Más (LEAM) para “dar una manita a la gente que lo necesita”,  y dar oportunidades a las mujeres de La Puna para generar sus propios ingresos económicos y mejorar su calidad de vida.

El ayudar cobra su dimensión más amplia y posibilitante cuando se lo da así, haciendo lo que se puede, desde el lugar en el que se está, a partir de lo que se puede aportar y validando lo que los demás necesitan.

Claro que dar una mano también es reconocer los propios valores, escuchar la búsqueda personal, y cuando se articula con el pedido, explícito o no, del otro, se transforma en una construcción común.

El auxilio que tiene en cuenta al que necesita ser auxiliado se inscribe dentro de la promoción, de la contención impulsadora, de la ayuda que fomenta el crecimiento.Trasciende la dádiva, amplía el contacto, habilita el encuentro. Y es entonces, una posibilidad para todos, una invitación general a crecer, un proyecto compartido.

“Estoy para ayudar” implica estar disponible, dispuesto, involucrado, ahí. “En lo que puedo” traduce la conciencia de recursos y de limitaciones de esa disponibilidad, y también hace aparecer a quien da la posibilidad, al que ayuda poniendo su necesidad.

Si no se olvida al otro, si se lo incluye, es cuando el ayudar se vuelve acompañar, caminar al lado.

¡Hasta la próxima!

Andrea

 

 

La imagen  fue extraída de la nota de La Nación.

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