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Al pedir con claridad, como propone Loretta Staples, se brinda la información suficiente para que los demás interpreten adecuadamente el pedido y puedan decidir responderlo.

Diseñar el pedido para que incluya lo que se necesita o busca, invoque con claridad a quien está en condiciones de satisfacerlo,  señale la oportunidad y establezca las condiciones a cumplir, es desarrollar una de las acciones vitales para la interacción con los demás y con el mundo.

Dejar a los otros la responsabilidad de adivinar lo que queremos, de imaginar lo que requerimos o de suponer lo que nos hace falta es instalar un proceso de delegación de poder.

Se hace al decir “Alguien debería hacerse cargo de decírselo”, “¿No les parece que hace frío?”, “Tendrías que darte cuenta, me conoces desde hace tiempo”. Todos estos son ejemplos de pedidos apenas bosquejados que al carecer de los elementos básicos que necesitan se transforman en sugerencias, en intentos manipulativos, en maneras improductivas de “hacerlo ver”.

Pedir con claridad es  validarse en la propia necesidad y validar al otro en su condición de posible proveedor. 

Cuanto más claro sea este intercambio, mayores serán las posibilidades de satisfacción, de involucrarse desde el compromiso, de encontrarse en la complementación.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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