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Bruce Lee propone en esta frase la clave para hacer que los errores se incorporen naturalmente a los procesos. Al admitirlos, se les quita su identidad de equivocación y se los transforma en algo a resolver, ampliando la posibilidad de abordarlos.

Ponerse a la defensiva, negar el error, buscar subterfugios para ocultarlo, señalar a otros como los culpables, son mecanismos que se usan cuando no se tiene el coraje, pero tampoco el hábito de admitir las fallas.

Todos ellos llevan al resentimiento, a construir cadenas de explicaciones y supuestos para sostener lo que no se declaró con honestidad, cuando no a consecuencias mucho más graves de las que hubiera tenido el decir “esto no salió como se esperaba”.

Reconocer una equivocación es asumir la responsabilidad, y poner en contexto las consecuencias de lo que se hace.

Requiere soltar la mirada de los otros, hacerse cargo de responder desde el protagonismo y considerar a los errores como espacios de aprendizaje.

Incorporar el señalamiento de errores en el desarrollo de los procesos es instalar la modalidad de evaluación, hacer natural el equivocarse, abordar las fallas no desde la búsqueda de culpables sino desde la apertura de aprendizajes. Esto habilitará la corrección y el desarrollo de nuevas estrategias.

Y asi, al trabajar los tropezones como pasos del camino, será posible darles la importancia que realmente tienen, accionar para solucionarlos, y luego…olvidarlos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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