mujerfrutal

Mariana Finochietto propone en este fragmento de su poema la manera de dejar  huella a través de entregar frutos, es decir, hacer para sembrar.

Es que haciendo se logra, se desarrolla, se crea.

Se puede soñar, idear, planificar, pero esas acciones no alcanzan, aunque son positivas, para hacer un hecho del accionar.

Aun decir, relatar, proponer, son instancias que adquirirán su concretud de fruto en los acuerdos, las relaciones, el hacer compartido. 

El hacer permite ver y habilita evaluar, medir,  reconsiderar, cambiar. 

Tranformarlo en forma, modo, instancia perenne como dice poéticamente la autora de “Cuadernos de la breve ceguera”, es instalar una fábrica de oportunidades y nutrirla de compromiso. 

Hacer es evitar la postergación, fortalecer la voluntad, soltar las creaciones a ser en el mundo.

Hacer es florecer, además de dar frutos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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