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Así, diciendo que se había olvidado del disfrute, explica  Andrea Villarino la razón por la que dejó la vida laboral que había armado y se embarcó en el desarrollo de un nuevo emprendimiento, Paraná Vivero, en una nota de Revista OhLala.

Y su explicación es un llamado de atención.

¿En cuantas actividades, relaciones, proyectos, carreras, haceres, olvidan las personas el disfrute? ¿En qué nivel de prioridades se deja espacio para gozar, divertirse, aprender, compartir, reir, y todo aquello que de placer y habilite el gozo?

Incorporar el disfrute en las obligaciones, las creaciones, los encuentros, los proyectos no es trivializarlos, sino darles alma.

Implica reconocer  y honrar una necesidad básica, cuyo cumplimiento ilumina la mirada, enciende el corazón y aliviana el hacer. Facilita el sostener en el tiempo los procesos, aligera los conflictos, abre oportunidades al compromiso. Y hace rico y  suculento, como las  plantitas del vivero, el vivir.

Deleitarse y conseguir satisfacción son objetivos de alta importancia, y como tales, deberían ser inolvidables.

Claro que siempre hay tiempo para recuperarlos,  desarrollar la manera de cumplirlos, y premiarse disfrutando.

¡Hasta la próxima!

Andrea

La fotografía es de  Nicole Arcuschin

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