tardesconmargueritte

 

Se quiere de mil maneras, y si, como explica al final de la película “Mis tardes con Margueritte” (así con dos t) Germain Chazes (Gérard Depardieu), a veces no hay ni siquiera un te quiero…

Lo mágico resulta siempre, en este delicioso film coprotagonizado por Gisèle Casadesus y en la vida, el encuentro genuino entre dos personas.

En lo personal, en lo laboral, en un banco del parque, en instancias de espera tediosa, y en mil otros ámbitos, la inmensa posibilidad que da el escucharse, abre la puerta a entramar relaciones de amor.

Este tipo de ocasiones que parecen inocuas pueden cambiarlo todo. Porque habilitan mostrarse ante ojos nuevos, que aunque se siga siendo el mismo, generarán una mirada distinta.

Y eso ya es validante. Posibilita, ayuda. Convoca a hacer lo que se creia que no se podía.

Reconocer que se ama es también agradecer ser amado. 

Disfrutar de estos amores sin te quiero, es darle lugar a la amistad, al contacto esporádico, al reconocerse desde la lejanía, a ser amigos en Facebook…

Todas formas de querer.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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