sueñosajenos

Mario Benedetti nos regala con este pensamiento una regla para concentrarse en hacer lo que sí se puede. 

Optar por trabajar para cumplir los propios sueños, en lugar de comprarse, de adherir, de comprometerse con los sueños ajenos.

Reconocer lo que se quiere, desea, sueña, es validar las propias elecciones, conectarse con uno mismo, hacerle caso a la voz interior.

Claro que soñar es una bella manera de planificar, pero requiere bajar los sueños a proyectos y realizarlos en acciones.

Puedan o no realizarse los sueños, los propios darán el combustible para sostener las acciones, tendrán la robustez de ser conocidos por haberlos considerado y atesorado,  y se relacionarán con el propio protagonismo.

Con los  de otros, aunque encanten, entusiasmen y parezcan factibles, lo ideal es hacer un trabajo de apropiación, de construir una relación con ellos auténtica y genuina.

Y también, a la hora de la realización, tener en claro cuál sería el rol a cubrir, los recursos a aportar, el grado de involucramiento, lo que implicaría.

Porque la realización de sueños, se hace en el aquí y ahora.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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