chisme

Así, simple y claro. 

No hay que intentar cambiar a los chismosos, cada quien elige y decide lo que hace, y resuelve cambiar a su tiempo.

Sin embargo, es posible cortar el fluir de los comentarios no repitiéndolos, no agregándoles combustible en contenidos complementarios o en cargas emotivas, ni indagando más  a partir de lo que proponen.

Diciendo “disculpame, no me interesa”. Preguntando de dónde proviene la información o si al otro eso le parece necesario o importante.  Y cuando esto parece descortés, con no repetir a los demás aquello que se escuchó ya se estará quitando fuerza al rumor o al chimento. 

Y hará posible correrse del caminito habitual de este tipo de conversaciones.

Esto requiere el esfuerzo de ser fiel a los propios principios, de comenzar a soltar el apego a lo que otros dicen de otros,  de trabajar para validar los juicios que se reciben gratuitamente.

Sirve, no sólo porque el chisme suele hacer daño aunque no tenga esa intención, sino tambien porque la energía puesta en repetir opiniones, suposiciones e inventos, se puede utilizar para acciones mucho más útiles.

Cortar el paso del chisme libera. Y ayuda a establecer conversaciones más ricas en contenido.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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