anais876

Tan simple que parece decirlo Anaïs Nin, y qué difícil resulta comprenderlo. 

Cuando los que se quieren, aquellos que dependen de uno o los que de alguna manera importan, hacen lo que no parece correcto, están en problemas, sufren, el impulso de tratar de salvarlos  parece ineludible.

Y como los demás hacen por sí solos, ese salvarlos se convierte en decirles lo que deberían hacer, obligarlos a decidir bajo presión, empujarlos, manipularlos o alguna de esas terribles formas en que nos llevamos por delante a los otros en afán de auxiliarlos.

Amar, en cambio, es acompañar desde el respeto, comunicar congruentemente los acuerdos y los desacuerdos, ofrecer ayuda abiertamente, estar a disposición.

Y soltar. Validar  a los otros como diseñadores de su propia vida. 

Claro que para eso hay que remitirse a los espacios personales, ser concientes de lo que si se puede y lo que no se puede  hacer por los demás, apelar a la actitud de acompañar más que a la de protagonizar.

Decidir disfrutar a los otros antes que querer cambiarlos.

¡Hasta la próxima!

Andrea

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